La política arancelaria de Trump desde que ha llegado al gobierno ha sido utilizada como un intento/amenaza/negociación para intentar equilibrar relaciones comerciales con diferentes países que desde su punto de vista estaban desequilibradas, siendo China el mayor exponente de sus discrepancias. Este conflicto económico se ha manifestado en el desayuno con el dato de PMI Manufacturero en China en 48,3 (por debajo de 50 se considera que se está en contracción), nivel más bajo desde Septiembre de 2022, como muestra la figura 1.

Si el lado chino ha mostrado signos de sufrir consecuencias de esta situación, el lado americano no se ha quedado atrás. Con el ISM manufacturero bordeando la contracción, aunque el efecto sobre importaciones y exportaciones sí que se ha hecho notar, ¿serán los aranceles?

Como podemos observar en la Figura 2, es inevitable el parelismo a lo sucedido en 2009 (post crisis financiera) y lo ocurrido en 2020 (crisis del Covid)… señales nada halagüeñas.
Profundizando…

Sin ningún género de dudas el ISM de nuevas órdenes se encuentra en niveles de contracción, y los precios pagados están en niveles de 2021, lo cual indica que el sentimiento empresarial sigue pensando que la inflación no ha descendido como las estadísticas ofrecen.
Ambos gráficos nos anuncian que a pesar de la aparente tranquilidad es evidente, que la desconfianza sigue siendo elevada y que el caos arancelario perjudica de manera considerable al sector manufacturero.
En términos financieros, debemos recordar que la bolsa americana supone el 70% de la capitalización mundial y atrae el mayor flujo inversor privado del mundo. Los cambios de opinión reiterados con suspensiones, decisiones judiciales y retranqueos varios, aunque no han afectado al final de forma considerable a los índices, sí están dañando al tejido empresarial menos flexible que la oratoria.
Otros datos que apuntan en la dirección de una moderación del crecimiento, son los inventarios, situados hoy en los niveles más altos de todos los tiempos. A pesar de ser un indicador, como algunos otros denostados, la historia dice, que cuando alcanzan estos niveles solía producirse una recesión. No deja de ser curioso, con estos datos, ver que el PIB americano, que a pesar de entrar en territorio negativo en el primer trimestre de este año, las expectativas dan por sentado que el segundo semestre será positivo y el ruido generado por la política arancelaria será silenciado.

Un entorno tan poco fiable desde el punto de vista legislativo, que además incorpora incógnitas en términos migratorios, afectando a la masa laboral, salarios y por ende la inflación, no ayudan a resolver las incógnitas.
Momentos hay en la historia en que una recesión ha tenido efectos nocivos para las inversiones en cualquier economía, pero sí se mantuviera esa relación de ingresos por impuestos que suelen descender en estos periodos producto de los menores ingresos a niveles individuales como empresariales en un contexto de deuda mundial masiva, que alcanza el 237% del PIB mundial. Y Estados Unidos , por sí solo, representa $36 tr o el 124% del PIB, siendo sus principales clientes no domésticos Japón y China.
Y yo me pregunto ¿Quién necesita más a quién, China para mantener su actividad manufacturera o Estados Unidos para evitar un colapso de su mercado de bonos como ha anticipado Jamie Dimon, el responsable de JPM, el mayor banco del mundo?
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