Hemos vuelto de vacaciones y los mercados bursátiles mundiales se mantuvieron estables durante los dos últimos meses, a excepción del índice coreano Kospi, que ya durante julio tuvo una corrección significativa, 30%, aunque a finales de ese mismo mes y durante el inicio de agosto se estabilizó, sin recuperar los altos anteriores. El resto de los índices han mantenido la tendencia alcista, que a pesar de no ser grandes movimientos con ganancias de media de un 2%-3%, han alcanzado nuevos máximos.
Los mercados de renta fija están en el ojo del huracán, ya que están rompiendo niveles de rentabilidad que hasta ahora se consideraban líneas rojas. Ejemplos son el 4,7% del 10 años americano, el 3% del bono japonés o el 3,40% del bono alemán en el mismo plazo. Existen dudas muy razonables sobre la sostenibilidad del ritmo de crecimiento de la deuda sin medidas drásticas a nivel fiscal y/o control del gasto público, como se puede ver en el gráfico 1. A pesar de la intención de la administración Trump no solo de mantener sino de bajar los tipos de interés a corto plazo, el desplazamiento de las rentabilidades a largo y las dificultades para financiarse junto a los costes que ya suponen más de 1,3 Tr de $ al año, ha convertido la política monetaria americana en un puzle complejo.

En Europa el entorno, a pesar de que la rentabilidad de los bonos también se ha tensionado, hay matices. Siendo donde uno de los destacados el bono francés OAT 10 años en el 4,25%, con tires cercanas al 2008, y que en este caso a diferencia de los índices bursátiles americanos, sí está afectando al CAC 40 convirtiéndola en la bolsa menos rentable de Europa este año con un 1,46% en el año vs el 9,5% del Eurostoxx 50.

Si los fundamentales macroeconómicos son complejos, el escenario geopolítico mundial no podría serlo más. La confusión acerca del posible resolución del conflicto en Oriente Medio, las dificultades para el transporte marítimo del crudo en el Estrecho de Ormuz y el riesgo de enquistamiento con los efectos sobre el petróleo, el refino y el gas, lo cual ha provocado que crack oil spread (la diferencia entre el crudo y el refino) se sitúe cerca de sus máximos, lo que justifica que aunque el petróleo esté por debajo del 100$, los usuarios estemos pagando un crudo proporcional a 140$.
Flaco favor a esta situación hace el conflicto de Ucrania que se está extendiendo a más países europeos, como ha pasado esta semana en Alemania, Países Bálticos y las amenazas al Reino Unido.
¿Dónde está el caballo de Troya?
Desde mi humilde opinión creo que es la inflación, que en una apariencia de control en las estadísticas gubernamentales, sin embargo, choca con la situación económica de los particulares cada vez se convierte el mes en una cuesta económica constante.
Otro elemento importante en la inflación es el impacto de la IA que debería ser deflacionista en un plazo medio-largo, pero en el corto es modestamente inflacionista, tanto por los niveles de inversiones que se están acometiendo y se acometerá en los siguientes trimestres, así como por los precios de la energía y el coste del endeudamiento de estas empresas.
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