Los inversores mantienen el optimismo que vienen demostrando en los últimos años en las acciones americanas con nuevos máximos consecutivos y con un apoyo incondicional a todo lo relacionado con la tecnología, semiconductores e inteligencia artificial. Parece ser que celebramos cada vez que se plantea un alcance o un acuerdo en la guerra de Irán, aunque, no por ser la misma noticia reiterada, se deja de celebrar.
La salida de SpaceX es un claro ejemplo de que valoraciones e inversores no están alineados, ya que con unas pérdidas de 4.280 millones de $ en el último trimestre, y unas valoraciones que rondan casi los 2.000 millones de $, es lógico que en este caso nos preguntemos, ¿quién va a interesarse por las ratios tradicionales de valoración, que en SpaceX literalmente no existen? Esto sin comentar el nivel de endeudamiento de los hyperscalers, que ya nos hemos referido en el pasado.
Es significativo que, en el lado macroeconómico, tenemos una debilidad de la confianza de los consumidores y de las empresas en las economías desarrolladas. La razón profunda está en la subida de precios que incrementa la presión en los beneficios y que frena la demanda porque los salarios no acompañan a la misma velocidad. Los elevados precios de la energía provocada por una “guerra-no guerra”, sigue tensando en el corto y medio plazo las cadenas de suministros. Es cierto, que el petróleo no se encuentra a 120$ barril, pero no está a 50 $ barril, como era el caso previo al conflicto. Mucho me temo que, en algún momento, deberá salpicar a la economía, sobre todo, ante la incertidumbre de qué vaya a pasar en este evento geopolítico entre Irán y USA. Desde mi punto de vista, es evidente que Trump no quiere llegar a las elecciones de mitad de mandato con esta guerra en su pleno apogeo, pero la pregunta es ¿podrá mantener esta “tregua” indefinidamente y llegar a un acuerdo final? ¿y si eso es así, Israel que hará?
El BCE y el Banco de Japón probablemente suban los tipos de interés en las próximas reuniones, entre una y dos subidas se podrían ver entre ahora y después del verano. Con respecto a Europa, este posicionamiento, junto con el poco peso del sector tecnológico, justifica que los índices europeos se muevan más por inercia de los americanos, que por criterios de interés de los inversores, valoraciones o por creencia en sus empresas. Japón, dentro de la locura instalada en su bolsa, le pasa algo parecido a los índices tecnológicos americanos, el peso de ese sector hace que las múltiples compañías relacionadas con IA, semiconductores, data centers, etc.., suban como la espuma.
Sin embargo, la FED es otra película, con un presidente presionando a la institución para que bajen los tipos de interés, pero con un mercado bursátil con un optimismo lejos de toda duda, la balanza entre crecimiento e inflación será un equilibrio que se me antoja, complejo de manejar por parte del banco central.
Es difícil saber cuál será el catalizador o catalizadores que pueda interrumpir esta subida sin límite de los índices americanos o si la habrá, que igual no pasa. Lo que sí sabemos es que la salida de SpaceX debería retirar entre 75.000-80-000 millones de $ del mercado para una valoración entre 1,5bn-1,8bn $. Y para que esta acción multiplique por dos o por tres su valoración, por otro lado, habitual en las tecnológicas, se necesitarán entre 2 a 4 billones adicionales. Creo que igual hasta podría dar un poco de vértigo.
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