Una nueva vida para el uranio

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Para alcanzar los estándares de bienestar, la energía se ha convertido en parte imprescindible de nuestra existencia. Hoy es incuestionable la dependencia que tenemos de la energía eléctrica y el futuro de la IA pasa por tener una capacidad suficiente para atender la demanda que se avecina. Para ello, la energía nuclear va a tener un papel fundamental, y el uranio es su elemento base. Los tiempos en los que este tipo de energía era conflictiva, han pasado. Y evidentemente, no se puede construir una central nuclear en una zona de terremotos, Fukushima, o se tiene que tener experiencia, protocoles seguros y un diseño apropiado para una parada de seguridad, Chernóbil.

 

La revolución industrial y el inicio del consumo intensivo de energía, principalmente el fósil, permitió a los ciudadanos mejoras apreciables en su nivel de vida. En 1987 la ONU encargó un informe titulado “Nuestro futuro común” donde estableció la definición de Desarrollo Sostenible, que es permitir satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer las suyas propias. Después de los acuerdos de Rio en 1992 y de Kioto en 1997, en el año 2000, el Consejo Mundial de la Energía propuso el concepto de Trilema de la energía, refiriéndose a la complejidad del objetivo de obtener una energía competitiva, de acceso universal y que proteja el medioambiente. Con este objetivo, se adoptaron un modelo energético basado en tecnologías bajas en carbono.

 

El uranio es un metal pesado natural que se encuentra en la corteza terrestre y que se extrae de minerales derivados como la uraninita y la carnotita. Una vez extraído, y en el caso que estamos comentando, se emplea en centrales nucleares que producen energía eléctrica mediante un proceso físico, la fisión del átomo de uranio. Es interesante señalar que, en este proceso, no se emiten gases a la atmósfera de efecto invernadero ni otros productos de combustión, y tan sólo muy bajas emisiones cuando su ciclo de vida se completa. Las torres que refrigeran las centrales emiten vapor de agua. En 2022, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) publicó un informe “Nuclear power and secure energy transitions”, indicando que la energía nuclear puede ayudar a reducir las emisiones de CO2 y la integración en los sistemas eléctricos en mayores proporciones de energía eólica y solar, cuya participación en el sistema no son predecibles. El objetivo que establece al AIE es que, en 2050, el 90% de la energía será renovable y el 10% restante será energía nuclear. En 2023 en la COP28, se reconoció que la energía nuclear tiene la misma importancia que las energías renovables en la lucha contra el cambio climático. En esta cumbre 22 países acordaron triplicar la potencia nuclear instalada global para 2050. En 2024, durante la semana del clima, 14 instituciones financieras de las más grandes del mundo se unieron al Banco Europeo de Inversiones para financiar desarrollo de proyectos nucleares.

 

A nivel mundial, la energía nuclear es la segunda fuente de baja emisiones de carbono tras la energía hidráulica, evitando la emisión de unos 2.000 millones de toneladas de CO2, según el Organismo Internacional de Energía Atómica.

 

Desde principios de 2024, se ha argumentado que el uranio ha entrado en un ciclo alcista superciclo debido a un déficit estructural de suministro. El ETF Global X Uranium (URA) ha aumentado un 63%, superando el 37% del S&P 500, lo que indica un inicio de renacimiento nuclear.

 

Se espera que la generación nuclear crezca un 2.8% anual hasta 2030, más del doble del 1.3% observado entre 2021 y 2025, pero para 2035 se estiman crecimientos superiores al 4%.

 

La generación nuclear alcanzó un récord en 2025, con un aumento en los compromisos de inversión y un cambio en las políticas a favor de la energía atómica. Se prevé que la inversión nuclear anual aumente de más de $70 mil millones a día de hoy a aproximadamente $210 mil millones para 2035. La demanda de uranio se proyecta que crezca un 28% para 2030, alcanzando aproximadamente 226 Mlbs (million punds), y más del doble para 2040.

 

En Estados Unidos, 2025 fue un año transformador para la energía nuclear, con extensiones de licencia para reactores existentes y avances en reactores avanzados y SMR (reactores modulares pequeños). La administración actual ha apoyado el desarrollo de la infraestructura nuclear, destacando la importancia de la energía nuclear para la expansión de la IA. Se han establecido nuevas regulaciones para acelerar la implementación de reactores avanzados, lo que podría facilitar la construcción de nuevos proyectos.

 

CONCLUSIONES

A pesar de la creciente demanda, la producción de uranio sigue siendo insuficiente, con una brecha entre el consumo y la producción que se espera que persista. La producción de minas se espera disminuya a partir de 2030, lo que podría llevar a una crisis de suministro.

Kazajistán, el mayor productor mundial, se enfrenta a riesgos operativos y de extracción, a la par que la inestabilidad política en Níger ha reducido su fiabilidad como productor.

Una combinación de una demanda constantemente creciente de uranio por el cambio de paradigma energético, y una inestabilidad política en los proveedores principales, es una combinación que permite pensar en una presión alcista del uranio y por ende, en los beneficios de las mineras.

Así las cosas, consideramos sensato introducir una proporción en la cartera en activos relacionados con esta materia prima. El ETF Global Uranio (URA), antes mencionado, nos da una posibilidad de diversificar la cartera sin necesidad de un análisis sesudo de las compañías. Otra alternativa en ETF sería el Wisdomtree Uranium and nuclear energy (WNUC) que cotiza en Alemania y en divisa euro. Las composiciones de ambos ETFs son diferentes, así (como ya hemos comentado) sus divisas, por lo que la rentabilidad no es la misma.

 

Si quieres recibir el informe, apúntate a aquí.

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Soy un apasionado del mundo financiero y de la cocina

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Autor: Alfonso Escárate

He trabajado en el mundo financiero para empresas muy importantes y a parte me encanta la cocina, por lo que intento aportar un granito de arena.

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